El agua fría acabo ahuyentando los vapores que embotaban mi cabeza, todavía flotaba en una nube cuando el ascensor me dejó en el Hall del Gran Hotel. Con la tarjeta en la mano y sin saber que hacer pedí un café en la barra mientras en mi cabeza la frase orbitaba en torno a una idea en estado embrionario. Marqué su número sin esperanza y la amable voz cibernética no me defraudó “el número al que llama….”
Me zambullí en el barullo de la ciudad, dejándome llevar por los todavía extraños para mi flujos circulatorios de la mañana de un lunes. El bullicio hizo reaccionar mi neurona, esto no podía quedarse, si no quisiera que la encontrara no habría dejado su número.
Volví al Gran Hotel, me despedí y cogí el camino a casa empujado por su aroma, sintiendo su presencia. Busqué refugio en la falsa cotidianeidad de mi morada pero tenía una desazón que se pegaba a mí como una lapa. Con esa inquietante sensación de estar metiéndome en algo que no podré controlar llamé a Isabel:
- Queso con mojama y amontillado- digo.
- La cosa debe ser grave –dice ella divertida- tendrá que ser a las nueve y en tu casa.
martes, 22 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
Porque…….a veces los deseos se cumplen. (PJ 12 años, en mi cumple)

No he podido escribirlo antes, pero no quiero dejar de escribirlo ni puedo darle la mas mínima forma de relato o anécdota. Suele sorprenderme mi benjamín, mi primogénito es mas serio, como su padre.
Hace unos días fue mi cumple, me cayeron 45 castañas, no pensaba celebrarlo, pero cuando llegué a recoger a los nanos me encontré las luces apagadas, nadie a la vista y sobre la mesa la tarta con las velas ¡Sorpresa! Salieron de su escondite y lo celebramos, hasta aquí nada extraordinario, lo que si lo fue es la frase que intitula este post y que me encontré escrita a modo de dedicatoria en el libro que me regalaron.
Mi hijo mayor, se ve que en su día cogió el guante del peque (ver post de junio) y se hizo cargo de la realización del evento, regalo y dedicatoria incluidos.
Los hijos se me hacen mayores y el babero pequeño, ley de vida, digo yo.
PD. Encima el libro es Millennium 2, que él sabía que lo estaba buscando…
Hace unos días fue mi cumple, me cayeron 45 castañas, no pensaba celebrarlo, pero cuando llegué a recoger a los nanos me encontré las luces apagadas, nadie a la vista y sobre la mesa la tarta con las velas ¡Sorpresa! Salieron de su escondite y lo celebramos, hasta aquí nada extraordinario, lo que si lo fue es la frase que intitula este post y que me encontré escrita a modo de dedicatoria en el libro que me regalaron.
Mi hijo mayor, se ve que en su día cogió el guante del peque (ver post de junio) y se hizo cargo de la realización del evento, regalo y dedicatoria incluidos.
Los hijos se me hacen mayores y el babero pequeño, ley de vida, digo yo.
PD. Encima el libro es Millennium 2, que él sabía que lo estaba buscando…
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Regüeldos mentales
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Nocturna
(Pulsar sobre las fotos para verlas ampliadas, se disfrutan mejor)




Hace año y medio que empecé con la fotografía un poco mas en serio, en realidad era un falso principiante ya que tenía nociones elementales de fotografía con maquinas de carrete, me zambullí de golpe en el proceloso mar de la fotografía digital.
La fotografía es pintar con luz, por eso, dentro de la osada ignorancia que caracterizaba mis primeros pasos, cuando no había luz, no había foto. (Algo imperdonable en uno de ciencias, siempre hay algo de luz)
Cuando había poca luz o se hacía de noche solo existía el corto espacio que iluminaba el pequeño flash que incorpora la maquinilla de afotar.
Tras echarle la culpa a la cámara, a ser pobre para comprar mejor equipo o a lo que se me ocurriera tuve la feliz idea de preguntar al que sabe. (si es que está todo escrito) Un modesto pero eficiente curso de fotografía me sacó de mi error, no hay que lamentarse por la escasez de luz o por un equipo modesto, hay que saber aprovechar lo que se tiene y sacarle partido.
Unos meses, unos miles de fotos y media cosecha de Chardonnay navarro después ya me salen las fotos de noche, repasando algunas y repasando el proceso de aprendizaje pienso que es igual en la vida, es fácil lamentarse de lo que no puedes hacer por falta de medios, oportunidades o por circunstancias adversas, pero lo cierto es que siempre hay un camino, una forma de hacer las cosas, solo es cuestión de saberlo, o de preguntar al que sabe.
Sigo aprendiendo, sigo afotando de noche y sigo con el Chardonnay.
La fotografía es pintar con luz, por eso, dentro de la osada ignorancia que caracterizaba mis primeros pasos, cuando no había luz, no había foto. (Algo imperdonable en uno de ciencias, siempre hay algo de luz)
Cuando había poca luz o se hacía de noche solo existía el corto espacio que iluminaba el pequeño flash que incorpora la maquinilla de afotar.
Tras echarle la culpa a la cámara, a ser pobre para comprar mejor equipo o a lo que se me ocurriera tuve la feliz idea de preguntar al que sabe. (si es que está todo escrito) Un modesto pero eficiente curso de fotografía me sacó de mi error, no hay que lamentarse por la escasez de luz o por un equipo modesto, hay que saber aprovechar lo que se tiene y sacarle partido.
Unos meses, unos miles de fotos y media cosecha de Chardonnay navarro después ya me salen las fotos de noche, repasando algunas y repasando el proceso de aprendizaje pienso que es igual en la vida, es fácil lamentarse de lo que no puedes hacer por falta de medios, oportunidades o por circunstancias adversas, pero lo cierto es que siempre hay un camino, una forma de hacer las cosas, solo es cuestión de saberlo, o de preguntar al que sabe.
Sigo aprendiendo, sigo afotando de noche y sigo con el Chardonnay.
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Solo y añejo
martes, 1 de septiembre de 2009
Move your mind, move your body, and move your life
Este va a ser un año movido, es de lo poco que estoy seguro.
Comienza un nuevo año, un nuevo curso, tengo mis recuerdos infantiles-juveniles estructurados en cursos y ahora con mis hijos vuelvo a este sistema de medidas. No se si el curso debería empezar en enero o el año en septiembre, da igual, lo que si sé es que hoy empieza un nuevo año, una unidad de medida de mi corta vida.
Soy lo suficientemente viejo como para no creer en los buenos propositos, pero lo suficientemente joven ( o ingenuo) par saber que un año nuevo es una nueva oportunidad.
Este va a ser un año movido, literalmente, voy a hacer unos kilómetros extras, trabajar en tierra extraña, jugarme una vez mas el pellejo y con suerte, cambiar de casa y volver a mi talla.
En realidad todo esto no es nuevo para mi, pero en esta ocasión, será la edad, quiero reeditar lo bueno que siempre ha habido en mi y al mismo tiempo buscar algo nuevo, hacer algo nuevo.
Lo dicho, este va a ser un año movido.
Soy lo suficientemente viejo como para no creer en los buenos propositos, pero lo suficientemente joven ( o ingenuo) par saber que un año nuevo es una nueva oportunidad.
Este va a ser un año movido, literalmente, voy a hacer unos kilómetros extras, trabajar en tierra extraña, jugarme una vez mas el pellejo y con suerte, cambiar de casa y volver a mi talla.
En realidad todo esto no es nuevo para mi, pero en esta ocasión, será la edad, quiero reeditar lo bueno que siempre ha habido en mi y al mismo tiempo buscar algo nuevo, hacer algo nuevo.
Lo dicho, este va a ser un año movido.
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