sábado, 10 de enero de 2009

Comienzo



No creía en los primeros de año, no creía, no creía en esos lunes inmensos que son los meses de enero, para él los días como los meses se sucedían inconscientes de su importancia.

Los nombres de los meses y los días eran puro convencionalismo, nada de lo que diga el calendario hace un día distinto de otro.

No creía, pero esta vez el almanaque le estaba cayendo encima, el maldito A3 se había volcado sobre él, descargando sobre su cabeza los ladrillos negros con ribete rojo, todos los de su vida de una vez.

El peso de las imágenes que acompañaban el tiempo caía sobre su consciencia, desde los bodegones de caza de la Unión de Explosivos Río Tinto de su niñez hasta los ecologistas en acción de La Caixa pasando por las chicas de Michelín, todos, todos se habían confabulado para hacerle pagar sus descreídos comienzos de año.

Por primera vez en su vida flaqueó, se esperó derrotado y se miró en su reflejo presto a contemplar su Apocalipsis y no se conoció, el cambio no siempre es evidente.

Era el mismo y era distinto a la vez.

Rehusando los corceles rojo y negro montó el blanco, dio la espalda al amarillo salió a buscar la luz azul.


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