miércoles, 28 de mayo de 2008

La fiesta sensorial…



Tomó distancia, salió de si mismo, o entró muy dentro de sus ser, se desconectó de sus sentidos para sentirlo, se alejó de la fiesta para gozarla. Contempló la belleza de sus cuerpos, percibió los colores, las formas, las luces, las sombras; olió, los aromas de la leña ardiendo, del sándalo, del boj mezclado con el perfume del placer; evocó los sabores, los de la carne, los de la excitación, los salados, los dulces; escuchó la melodía, siguió, el ritmo cadencioso de la música y el agitado golpeteo de los cuerpos; sintió el suave roce de la seda, la cálida textura de la piel.
Fiesta de los sentidos, de todo aquello que por ellos percibía, fiesta de la sensualidad, combinación de sensaciones placenteras por todos los sentidos… a la vez.
No era solo la maestría de su amante, era el disfrute, refinado, cultivado, artístico, de todo lo placentero. Una lujuria metódica, una obra maestra del arte erótico, que convertía lo que podía haber sido un simple revolcón, en algo inolvidable.

domingo, 25 de mayo de 2008

Inevitable....




No hay nada inevitable, salvo la muerte…y el conocimiento. A veces, la muerte atormentó mi vida, cuando la sentí próxima o cuando no le concedí el poder que sobre mi tiene, que solo es el de la inevitabilidad. Siempre con el conocimiento me sucedió igual que con la muerte, me atormentó cuando le negué su poder, la inevitabilidad y a veces fue un tormento adquirirlo..
Se lo que se y eso es algo inevitable, irrenunciable, como la muerte, quizá como la misma vida. Negarlo es negar mi vida y a menudo lo hice. Cual avestruz, escondí la cabeza, negué saber lo que sabía, pero de nada sirvió, de nada sirve. El conocimiento negado quedó dentro de mi, si lo negué, dentro de mi creció, de mi interior se alimentó, minó mis energías, devoró mis alegrías, agotó mi calma, consumió mi vida.
A veces preferiría no saber, a veces prefiero no preguntar, a veces vale mas una mentira que me haga feliz, que una verdad que me arruine la vida. A veces…

jueves, 22 de mayo de 2008

Final del ensayo.....


Vuelvo al presente, a la cálida penumbra de la habitación a su respiración acompasada, a la calma en todo mí ser. Me tapo, me acurruco, busco el reconfortante calor de su cuerpo, me aprovecho de ella, como tantas veces, como de tantas formas, como tanto le advertían sus compañeras de piso “solo quiere aprovecharse de ti.” Y tu altanera, irónica, “si ya lo hace, y no veas como lo hace” decías para escandalizarlas provocando en ellas el escándalo. El escándalo aparente y la envidia verdadera y autentica, ese envidia en cuanto a deseo de poseer ella también lo que tu tienes.

Me acurruco contra ella busco su calor, lo encuentro, me lo da, como todo, pero quien todo te lo da todo te lo quita, esta es una madrugada miedosa, cobarde, atemorizada de su propio final, como mi historia con ella, como vida. Con miedo de que todo llega y todo pasa y que no puedes evitarlo pero al mismo tiempo has sido tu el que lo has provocado. Mañana será otro día, otra vida quizás otro destino.

martes, 20 de mayo de 2008

Ensayo 7


Vuelvo a la realidad y la cama, debería dormir un poco, mañana puede ser un día muy agitado y hay que estar despierto y fresco. Vuelvo a la cama se despierta un poco, se abraza a mi, me besa entre sueños y entre sueños me coge el miembro que reacciona (esta vez si al contacto) ¿que pasa? dice.....

Nada, ya sabes que tiene voluntad propia, yo no tengo nada que ver con esto. Mentiroso, murmura entre sueños, mientras su mano juguetea, sus dedos se deslizan por el tronco, cogiendo sin coger, rozando sin tocar, lo tantas veces tocado, cogido, sobado, besado, chupado, comido, adorado, alabado, sentido, gozado, a veces sufrido, a veces odiado y siempre apetecido. Esto, pregunta entre sueños, ¿es que te apetece? Pregunta que huelga entre amantes, siempre nos apetece, eso se pregunta en los matrimonios le había dicho yo alguna vez, por eso no te lo pregunto nunca, te lo digo o directamente te lo hago.

Sus caricias disminuyen cesan, pero han tenido el efecto no solo sobre mi miembro (como he dicho, bastaría con despertarla para solucionarlo) también sobre mi memoria. Memoria traicionera, certera, inmisericorde, que quizás en estos momentos, en esta circunstancia sea lo último, lo único, que me quede. Memoria de...

lunes, 19 de mayo de 2008

Ensayo 6




En una película americana ahora encendería un cigarrillo, pero yo no fumo, o me levantaría a ponerme “un trago” y ella ni se despertaría, pero esto no es una película y si me muevo se despertaría y no quiero, no debo, como ella dice ya no lo distingo.

Se vuelve a mover un poco, es final de verano y empieza a refrescar de noche. Estiro la mano y la tapo con la sábana, raso negro, otro capricho, no habrá hombre mas afortunado, se gira dándome la espalda contemplo en un momento esas dos pequeñas medias lunas que tanto me gustan y tan buenos ratos me han hecho pasar. Otro cambio, las mujeres esperan que los cambiemos y no solemos hacerlo, en cambio los hombres solemos esperar que las mujeres no cambien y ellas si suelen hacerlo.

En este caso no me puedo quejar, fue todo un hallazgo, un descubrimiento, también para ella de que tenia dos puertas del placer y solo había usado una....descubrir lo que se estaba perdiendo también tuvo su historia con las amigas. Ya estaban mas pendientes de mis aficiones que de otra cosa y mis aficiones siempre tenían otra cosa que les molestaba. ¿Pero que les molestaba? Nunca lo supe y nunca ya lo sabré, era todo y nada, era un degenerado y un exhibicionista, alguien detestable, vicio.

Vicio, era la palabra usada por la rubia, antigua alumna de colegio de monjas, benjamina de buena familia, mirada altiva, segura, decente y bien educada. Afortunada o no, propietaria de la boca mas sugerente y las tetas mas firmes y menos aprovechadas jamás conocidas…… ah sus tetas..., enfundadas siempre en ese carcelero abobo que no aprovecha lo que guarda. Vicio, era lo que yo le traía a la mente a esta señorita bien que no estaba de acuerdo con esta relación salvaje de hedonismo y lujuria que nos arrastraba a mi amante y a mi hasta donde ahora nos hallamos. Tal vez tenia razón, pero tampoco ella se imaginaba lo que ha llegado a hacer, ni que fuera capaz, ni que se pudiera hacer, ni porque y sin embargo ahí está.

Sigilosamente me levanto al aseo (la edad), cruzo el pasillo y veo las puertas abiertas de sus habitaciones, las que siempre estaban cerradas como ellas. A la vuelta vuelvo a ver su cuerpo, esta boca abajo, se ha destapado, veo su espalda fina, suave que de memoria saben mis manos y su culo, redonda, potente en su delgadez, inexplorado hasta mi llegada y pozo de lujuria y de placer desde entonces.....

jueves, 15 de mayo de 2008

Ensayo 5


La miro y me se afortunado, oigo su respiración, plácida ahora, hace un rato violento jadeo acabado en pequeño grito con el que corola sus orgasmos y que nos ha provocado algunas risas y otras tantas situaciones embarazosas con sus amigas. La miro y me se afortunado, no solo por tener una amante tan maravillosa si no por sus compañeras de piso. Capaces de ver la tele en la habitación del al lado.... de asumir cadenas de perro... sin tener perro y de ayudarla a comprar una fusta sin tener caballo. De llamarnos para comer algo después de dos días y de prestarnos el aceite....y no para la ensalada....

No fue fácil al principio, aun recuerdo los duros comienzos, las noches furtivas. El rechazo de la rubia, fría y distante, educada para guardar las distancias mientras me miraba el paquete. O los comentarios que le hacia a mi amante la morena “...pues si ni siquiera la tiene grande no se que le ves, te has follado a tios mejores...”

Como ha ido cambiando todo, junto con la decoración del piso, la actitud de ellas, de esa distancia fría, pudor fingido, bata siempre puesta. Cualquiera que nos viera entonces, ocultando las copas para que no vieran lo que habíamos bebido. O las noches que me quedaba “no se como lo dejas a dormir aquí..” gritaban a escondidas en el aseo.”Quien te ha dicho que hemos dormido” respondía ella para escandalizarlas. Y ahora... “¿que tal me sienta este tanga nuevo?” mientras pasean por la casa solo cubiertas por la braguilla mirándose en los espejos y mirando como las miro, porque las miro, lo saben, no las reconocería.

Como no reconozco, casi, las fotos que no veo pero que se que están ahí pues así yo lo quise, fotos de desnudos, de ella, delgada, tímida, elegante. Yo las hice, me empeñe, no fue fácil, nada lo es al principio. Ahora me miran desde la pared como fantasmas del pasado los cuerpos desnudos de mujer. Fotos de grupo que la enmarcan a ella la mas deseada, contrasta la sencillez elegante de sus desnudos con la exhuberancia, digna de revista americana, de sus amigas, que ella me animó a retratar, empujándome al borde del abismo al que me asomo.

martes, 13 de mayo de 2008

Camas, esas damas....


“El que inventó la cama era muy listo, o muy vago”, palabras de un señoriíto andaluz, viejo, cojo, calvo y arruinado, como corresponde, pero con su puntito séneca. En los oídos de un niño quedó grabado, debe ser la edad, cama, ahora es otra cosa.

“Conjunto formado generalmente por una armazón de madera o metal con jergón o colchón, almohada, sábanas y otras ropas, destinado a que las personas se acuesten en él”. Nada de dormir, nada de pereza, una cama es mucho mas, una cama, la cama tiene personalidad, dice mucho de quien la posee, la cama es fiel reflejo de su dueño, la cama es una palabra que nunca va sola.

Cama camera, cama de matrimonio, cama redonda, de hospital, de agua, de hotel, cama nido, cama turca, cama redonda, tu cama, mi cama, nuestra cama. La cama es el altar mayor de los que merecen la máxima atención. Una cama, a la caída de la tarde iluminada por la vespertina luz tamizada por cortinas y persianas; si no, velas, bonitas velas, candelabros, palmatorias, candelas y paravents.

La cama somos nosotros mismos, la cama sabe de nosotros lo que nosotros mismos no quisiéramos saber.

Ensayo 4

Ahora tengo muchos años mas y he visto muchas mujeres desnudas, nunca tantas como quisiera, pero nunca vi así a aquella novieta a la que los pocos años convertían en dulce amante. Aquellas inexpertas caricias, muy lejos de las maravillas que, no hacia mucho, me había proporcionado mi amante venían a mi mente en esta noche cálida de verano. La mente es impredecible.

La vista se acostumbra a la penumbra, en esto la edad también influye alargando el tiempo, como en todo. Dejo caer la vista sobre la inmensa habitación, que ni siquiera la cama tamaño especial, dos por dos, que por sugerencia mía estas locas habían puesto en el antigua salón. Ni el sofá, que también me empeñé en poner para desarrollar allí la famosa escena del mismo nombre, que tanto me costó convencer a mi amante y al que tanto partido le han sacado sus amigas, consiguen llenar por completo. El minibar, la alfombra, el sofá, equipo de música, video, y DVD, completan los caprichos más confesables de mi escenario ideal, a los que mi amante siempre se entregaba con entusiasmo encomiable y sus compañeras de piso con menos disimulo que curiosidad. Como aquella vez que cuando volvieron del fin de semana en el pueblo y se encontraron con un nuevo juego de peqeños cuadros por toda una pared del salón... tardaron unos días en caer en lo de las argollas. O la curiosidad innegablemente femenina que les despertaba el contenido del maletín de cuero, después pequeña caja fuerte y al final cajón de la mesilla.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ensayo 3

Un dormitorio ahora, un picadero hace un rato, una enorme cama baja, con generoso cabezal acolchado en el centro de una habitación, un día salón de este piso antiguo, un día de buena familia y que comparten hoy, mi amante y sus amigas. Un salón donde tiempo ha corrían las niñas y hoy en día se corren otras cosas tres amigas que comparten piso. Curiosa historia la del piso pero no es la que me ocupa. Se rebulle contra mi pecho una carita pecosa envuelta en el mejor sueno. Duerme rendida, satisfecha, saciada. Giro la cabeza, el maldito artefacto japonés me devuelve a la realidad de las cinco de la mañana, no hace una hora que nos abandonamos al sueno. Ese sueno satisfecho que me produce, nos produce a todos los varones y que tanto irrita a las mujeres, sobre todo cuando no están satisfechas ellas también..

Es un pensamiento machista y además no es cierto, se me duerme el brazo pero no me muevo, no quiero mirarla, no quiero despertarla. Es tan bella, jamás he tenido amante igual, quizás si mas hermosa, pero no mejor amante, como cambian los conceptos con los anos. Al filo de los cuarenta y me vuelvo mas exigente con las mujeres. Ella duerme, mueve un poco el brazo, su mano se posa involuntariamente sobre mi sexo encogido que apenas reacciona, de joven...