miércoles, 6 de mayo de 2015

POCAS COSAS

Hacerse las cosas uno mismo proporciona una satisfacción casi (casi ojo) sexual, sobre todo si es contracorriente. Esta civilización capitalista, y opresora que dicen algunos, tiene  a bien facilitarnos la vida o al menos un montos de productos que pretenden hacérnosla mas cómoda. si hemos tenido la suerte de nacer en el hemisferio occidental aunque no seamos los mas ricos del barrio tenemos de todo a nuestro alcance. pese a la crisis y los mensajes apocalípticos de extrema pobreza en nuestro país lo cierto es que nos sobra de todo. La tecnología es “de consumo”, la ropa es casi desechable (armarios llenos de nada que ponerme) y hasta los pobres separados podemos tener muebles (aunque sean de IKEA) donde guardar nuestras miserias.

Todo esto está muy bien, nos aleja de la necesidad de fabricarnos nuestras cosas, pero nos hace perdernos la satisfacción de hacerlo. Plantearlo incluso está mal visto, no hace mucho le comentaba a mi querida ex que iba a hacerme una mesilla de noche con estas manitas que diosa me ha dado y la inestimable colaboración de Black & Decker. ¡Anda! Si por unos pocos euros tienes unas en IKEA. Sin duda mi querida ex costilla tiene buena parte de razón, pero la íntima satisfacción de producir algo tangible tu mismo, mas aun sin necesitar hacerlo no te la da ninguna compañía sueca.

Todavía no he fabricado la mesita de noche, que la haré, pero estoy terminando un taburete/estación de carga de celulares completamente artesano que va a quedar de lo mas chic. Y toda esta batallita me lleva a pensar no en hacerme yo todas mis cosas, que mi teléfono lo hagan los chinos no me importa en absoluto, pero si en tener menos cosas, pero mas autenticas.

 

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Y ahora un vermutito con hielo y limón

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