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martes, 18 de enero de 2011

HUMO


humo copy


Entró y entonces supe que hay mujeres que te duelen en el pecho al contemplar la contención exacta de sus carnes y que basta que te miren para que una patada de tungsteno te rompa el esternón y una dulce asfixia te impida pensar en la existencia del aire. Les basta aparecer sin que tengas tiempo de analizar las razones; es su presencia , su estar en el mundo lo que vacía el tiempo y el espacio, desparramando la angustia existencial, la primera angustia del primer hombre cuando se sintió convocado por la primera mujer.


La vi apoderándose del espacio vital con su espalda erguida y la cabeza echada hacia atrás para preparar el vuelo de una mirada envolvente, mientras cerraba el cuerpo con las manos sobre su regazo. Sus ojos, construidos con piedras preciosas aún no clasificadas por ningún geólogo y aquellos cabellos miel oscura, espesos también como las mejores mieles oscuras, acariciantes de una cabeza de diosa dulce, la piel de melocotón sazonado, la boca besadora de palabras.


Se acercó al fondo de la barra, donde yo me encontraba, desencadenando en mi interior una oleada indignación repartida contra mi mismo y contra aquella desestabilizadora de mi equilibrio.




  • Tenés cara de cansado.



  • Estoy cansado.



  • Los grandes cansancios presagian los grandes entusiasmos.



  • Este es sin duda un gran cansancio.



  • ¿Vas a seguir aquí o venís a tomar tres botellas de un vino blanco absolutamente sensacional?



  • Eres rápida forastera ¿Que quieres decir?



  • Que nos vayamos a la cama.



  • Conozco la técnica, se reciben muchas bofetadas y se logran a veces planes sensacionales.



  • ¿Que saco yo? ¿La bofetada?



  • No. Pero tampoco el plan. Estoy esperando por alguien. Lo nuestro es un amor imposible.



  • No había hecho mas que nacer.



  • Son los mejores.


Y apagando el cigarro con gesto decidido y calmo, salí del bar, atravesando una cortina de humo, dejando atrás a una mujer bella inmersa en la inmensidad de una perplejidad universal, arrastrando conmigo toda la dignidad que carga un hombre solo, un hombre solo que va a recoger a su hijo.

martes, 22 de septiembre de 2009

Gran Hotel (2)

El agua fría acabo ahuyentando los vapores que embotaban mi cabeza, todavía flotaba en una nube cuando el ascensor me dejó en el Hall del Gran Hotel. Con la tarjeta en la mano y sin saber que hacer pedí un café en la barra mientras en mi cabeza la frase orbitaba en torno a una idea en estado embrionario. Marqué su número sin esperanza y la amable voz cibernética no me defraudó “el número al que llama….”
Me zambullí en el barullo de la ciudad, dejándome llevar por los todavía extraños para mi flujos circulatorios de la mañana de un lunes. El bullicio hizo reaccionar mi neurona, esto no podía quedarse, si no quisiera que la encontrara no habría dejado su número.
Volví al Gran Hotel, me despedí y cogí el camino a casa empujado por su aroma, sintiendo su presencia. Busqué refugio en la falsa cotidianeidad de mi morada pero tenía una desazón que se pegaba a mí como una lapa. Con esa inquietante sensación de estar metiéndome en algo que no podré controlar llamé a Isabel:
- Queso con mojama y amontillado- digo.
- La cosa debe ser grave –dice ella divertida- tendrá que ser a las nueve y en tu casa.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Gran Hotel

Entró en el hall del Gran Hotel como si estuviera haciéndolo toda su vida, con aplomo pero sin avasallar. Su entrada sacó del letargo a los pocos habitantes del bar del hotel. El repiqueteo de los tacones, el suave bamboleo de las caderas, el cimbrear de su cintura, unos labios rojos y un vestido que en otra percha fuera de putón en ella era puro atrevimiento elegante o pura elegancia atrevida. La parroquia del Gran Hotel estaba acostumbrada a mujeres espectaculares (suponiendo que a eso se acostumbre uno…), pero ella no era espectáculo, era clase, con un fondo de amargor desesperanzado y melancólico, una mujer de las que ya no quedan.
Un trago y un paseo por sus ojos, nervios en el estomago, inquietud en el alma, esos ojos.. hay que batirse, pensé, me acerqué a hablar con ella, dos copas mas y la misma parroquia que admiró su entrada, admiró nuestra salida hacia el ascensor.
Ya en mi habitación ella desencadenó una fiesta sensorial, un universo gozoso, experiencia, método y voluntad al servicio de la lujuria, el arte del placer o el placer hecho arte.
El cálido sol del mediterráneo en invierno me despertó abrazado a su ausencia, aclaré mi vista y salté de la cama, una tarjeta en el espejo del baño, el número de un celular y escrito con letra apresurada y lápiz de labios:
“NO ME LLAMES NUNCA”
Esta claro ¿No?

miércoles, 16 de julio de 2008

Sesion 4


Llegamos al coche, ella delante, noto en las sienes los latidos de mi pulso acelerado, bésala, bésala, ahora, cuanto antes, ahora que el deseo se abre paso en tu razón, nublando tu vista.¡Bésala! Me digo a mi mismo, ahora, bajo la luna, al cálido, casi asfixiante aire de la noche, deja que tus labios y tus manos sigan a tus ojos, adelantados de lo que tu espíritu anhela….
Ella parece nerviosa, insegura, eso ¿es bueno? ¿Es malo? ¿Teme o anhela? ¿Huye o desea? ¡Ah maldito momento en que te juegas todo en un beso! El primer beso, el primer beso dice mucho, pero este lo dijo todo, no era miedo, era puro anhelo, no huía, deseaba y se entregaba con una sensualidad, una fuerza arrebatadora, sublime. Uno de esos besos de los que no sabes cuando han terminado, si se que conduje o nos tele transportamos, quien sabe, a mi apartamento, que una vez allí los cuerpos se buscaron con ansia, los labios con furia, las manos con prisa, los ojos se encontraban revelando un fuego inesperado, insospechado.
La luz de la mañana atravesando la persiana veneciana me despierta, me giro buscando su calor y me abrazo al vacío de su cuerpo en mi cama, me incorporo alerta, la llamo, salto de la cama, la busco. No la encuentro, encuentro mi cámara, mis dedos pulsan botones y aparece su imagen, la luz sobre su cuerpo dejo huella en el sensor, la pasión de su piel sobre la mía la ha dejado en mi alma.

sábado, 28 de junio de 2008

Sesión 3


Conduzco, de forma automática, con media neurona, la chica charla animada, pero yo estoy algo distraído, apenas logro evitar un par de silencios, pero a ella no parece incomodarle. Sin darme cuenta he aparcado delante de una tasquita donde un amigo de una amiga (no hay tiempo de explicarlo) ejerce de sumiller, cocinero, psicólogo y confidente de lo mas canalla de lo selecto o de lo mas selecto de la canalla de esta ciudad.
Camina delante de mí y el vuelo de su vestido atrae mi mirada como el engaño al toro, mis ojos siguen el suave bamboleo de sus caderas, con esa cadencia sugerente que da la elegancia natural. Unas sonrisas de presentación, un rincón en la barra, el amigo de mi amiga, entre sonrisas de complicidad y miradas debajo del vestido nos trae, sin preguntar, sauternes con foie.¿que se habrá creído este?
La luz del anochecer ilumina su melena, la de su sonrisa enciende mi y sus ojos se baten con los míos en un duelo que ninguno quiere ganar, ni perder. Su conversación es agradable, es divertida, es sensual, es hora de irse me digo. Nos despedimos, las sonrisas de complicidad del amigo de mi amiga se han convertido en un discreto brindis, mezcla de envidia y admiración a partes iguales.
Salimos a la noche, nos acercamos al coche ¿la beso? Con la mirada ya la he besado, el primer beso no se da con la boca, se da con los ojos.

martes, 10 de junio de 2008

Sesión 2


¡Concéntrate! Me digo, que vas a parecer un salido que nunca has visto una teta, si que es preciosa y parece enrollada, pero coño que no es momento..¿o si?
Recorro con mi pincel digital sus curvas, la luz da forma a su cuerpo, sus movimientos ondulantes sugieren, provocan, desencadenan un momento de mágica sensualidad que nos envuelve. Una intimidad creciente expone ante mi objetivo la esencia de su feminidad, la intensidad del momento nos emociona, me emociona.
Seguimos, voy disparando, se va moviendo, se me acaban las ideas previstas, pero no paramos, la miro, creo que le gusta, lo da todo, se muestra ¿se ofrece? Tranquilo majete, que ves visiones, lo que pasa es que te gusta, ¡parece mentira!
- Vamos terminando- le digo.
Ella sonríe, apenas ha abierto la boca en todo el rato, su cuerpo y su mirada lo han dicho todo.
Hemos terminado, recoge el kimono y sin ponérselo se dirige la habitación a vestirse, mis ojos la siguen, siguen el surco de su espalda, contemplan la redondez de su culo…
Apago los focos, busco las llaves, pienso, ¿Sin marcas? ¿Sin ropa interior?
Sale de la habitación vestida con su sonrisa y su vestido de tirantes, se despide.
- Tengo que coger dos autobuses- dice.
- ¿Dónde vas? Yo tengo que sacar el coche…
- Cerca de la universidad-dice, mientras me mira a los ojos, como a mi me gusta que me miren.
- Me pilla de paso-miento como un bellaco.
- Perfecto
Salimos del ambiente agobiante de mi piso, hoy improvisado estudio, el aire de la tarde nos despeja, subimos en el coche charlamos, reímos, la miro, me mira, nos miramos.
La he tenido desnuda delante de mi hace un rato y ahora no me atrevo a invitarla a un café.

jueves, 5 de junio de 2008

Sesión


Hace rato que espero y el timbre me sorprende, ya está aquí. Dejo la cámara y me acerco a la puerta. Hace rato que la espero y su presencia me inquieta, me turba. Cambiamos saludos, espero que no se me noten los nervios, pienso para mi. Ambos estamos nerviosos, ambos disimulamos, cruzamos miradas. Viene con un vestido largo, tirantes, le digo donde dejar el bolso, estoy nervioso.
¿Le ofrezco de beber? Pienso para mi que me equivoco ¿que se va a pensar? Tengo que ser frío, como un profesional, aunque no lo soy. Ella está nerviosa también.
-¿Dónde me cambio?-dice forzando una sonrisa.
- En la otra habitación, hay un kimono- le indico, y pienso ¿cambiarse? ¡Si solo tiene que desnudarse!
Esto va a salir fatal, verás.
Enciendo los focos y espero, al momento sale con el Kimono, sonríe, tiene una bonita sonrisa..¿Seré capaz?
- Cuando quieras empezamos me dice, estoy lista- dice.
- Por aquí.
La acompaño, la siento y empezamos, me pongo detrás de la cámara y tomo aire, la miro. Me sonríe, me escondo detrás de la cámara, me refugio, ¿me estoy poniendo colorao? Me concentro en las fotos, esto, marcha, al principio no se dirigirla, pero ella colabora, se está relajando, se está gustando….¿me está gustando?
La seda negra se desliza bajando por su cuerpo acariciando una piel blanca, sin marcas solo algún lunar, alguna peca, que envuelve unas curvas inesperadamente sugerentes, baja la vista, se azora, la miro,. Me mira, ¿nos miramos?

jueves, 22 de mayo de 2008

Final del ensayo.....


Vuelvo al presente, a la cálida penumbra de la habitación a su respiración acompasada, a la calma en todo mí ser. Me tapo, me acurruco, busco el reconfortante calor de su cuerpo, me aprovecho de ella, como tantas veces, como de tantas formas, como tanto le advertían sus compañeras de piso “solo quiere aprovecharse de ti.” Y tu altanera, irónica, “si ya lo hace, y no veas como lo hace” decías para escandalizarlas provocando en ellas el escándalo. El escándalo aparente y la envidia verdadera y autentica, ese envidia en cuanto a deseo de poseer ella también lo que tu tienes.

Me acurruco contra ella busco su calor, lo encuentro, me lo da, como todo, pero quien todo te lo da todo te lo quita, esta es una madrugada miedosa, cobarde, atemorizada de su propio final, como mi historia con ella, como vida. Con miedo de que todo llega y todo pasa y que no puedes evitarlo pero al mismo tiempo has sido tu el que lo has provocado. Mañana será otro día, otra vida quizás otro destino.

martes, 20 de mayo de 2008

Ensayo 7


Vuelvo a la realidad y la cama, debería dormir un poco, mañana puede ser un día muy agitado y hay que estar despierto y fresco. Vuelvo a la cama se despierta un poco, se abraza a mi, me besa entre sueños y entre sueños me coge el miembro que reacciona (esta vez si al contacto) ¿que pasa? dice.....

Nada, ya sabes que tiene voluntad propia, yo no tengo nada que ver con esto. Mentiroso, murmura entre sueños, mientras su mano juguetea, sus dedos se deslizan por el tronco, cogiendo sin coger, rozando sin tocar, lo tantas veces tocado, cogido, sobado, besado, chupado, comido, adorado, alabado, sentido, gozado, a veces sufrido, a veces odiado y siempre apetecido. Esto, pregunta entre sueños, ¿es que te apetece? Pregunta que huelga entre amantes, siempre nos apetece, eso se pregunta en los matrimonios le había dicho yo alguna vez, por eso no te lo pregunto nunca, te lo digo o directamente te lo hago.

Sus caricias disminuyen cesan, pero han tenido el efecto no solo sobre mi miembro (como he dicho, bastaría con despertarla para solucionarlo) también sobre mi memoria. Memoria traicionera, certera, inmisericorde, que quizás en estos momentos, en esta circunstancia sea lo último, lo único, que me quede. Memoria de...

lunes, 19 de mayo de 2008

Ensayo 6




En una película americana ahora encendería un cigarrillo, pero yo no fumo, o me levantaría a ponerme “un trago” y ella ni se despertaría, pero esto no es una película y si me muevo se despertaría y no quiero, no debo, como ella dice ya no lo distingo.

Se vuelve a mover un poco, es final de verano y empieza a refrescar de noche. Estiro la mano y la tapo con la sábana, raso negro, otro capricho, no habrá hombre mas afortunado, se gira dándome la espalda contemplo en un momento esas dos pequeñas medias lunas que tanto me gustan y tan buenos ratos me han hecho pasar. Otro cambio, las mujeres esperan que los cambiemos y no solemos hacerlo, en cambio los hombres solemos esperar que las mujeres no cambien y ellas si suelen hacerlo.

En este caso no me puedo quejar, fue todo un hallazgo, un descubrimiento, también para ella de que tenia dos puertas del placer y solo había usado una....descubrir lo que se estaba perdiendo también tuvo su historia con las amigas. Ya estaban mas pendientes de mis aficiones que de otra cosa y mis aficiones siempre tenían otra cosa que les molestaba. ¿Pero que les molestaba? Nunca lo supe y nunca ya lo sabré, era todo y nada, era un degenerado y un exhibicionista, alguien detestable, vicio.

Vicio, era la palabra usada por la rubia, antigua alumna de colegio de monjas, benjamina de buena familia, mirada altiva, segura, decente y bien educada. Afortunada o no, propietaria de la boca mas sugerente y las tetas mas firmes y menos aprovechadas jamás conocidas…… ah sus tetas..., enfundadas siempre en ese carcelero abobo que no aprovecha lo que guarda. Vicio, era lo que yo le traía a la mente a esta señorita bien que no estaba de acuerdo con esta relación salvaje de hedonismo y lujuria que nos arrastraba a mi amante y a mi hasta donde ahora nos hallamos. Tal vez tenia razón, pero tampoco ella se imaginaba lo que ha llegado a hacer, ni que fuera capaz, ni que se pudiera hacer, ni porque y sin embargo ahí está.

Sigilosamente me levanto al aseo (la edad), cruzo el pasillo y veo las puertas abiertas de sus habitaciones, las que siempre estaban cerradas como ellas. A la vuelta vuelvo a ver su cuerpo, esta boca abajo, se ha destapado, veo su espalda fina, suave que de memoria saben mis manos y su culo, redonda, potente en su delgadez, inexplorado hasta mi llegada y pozo de lujuria y de placer desde entonces.....

jueves, 15 de mayo de 2008

Ensayo 5


La miro y me se afortunado, oigo su respiración, plácida ahora, hace un rato violento jadeo acabado en pequeño grito con el que corola sus orgasmos y que nos ha provocado algunas risas y otras tantas situaciones embarazosas con sus amigas. La miro y me se afortunado, no solo por tener una amante tan maravillosa si no por sus compañeras de piso. Capaces de ver la tele en la habitación del al lado.... de asumir cadenas de perro... sin tener perro y de ayudarla a comprar una fusta sin tener caballo. De llamarnos para comer algo después de dos días y de prestarnos el aceite....y no para la ensalada....

No fue fácil al principio, aun recuerdo los duros comienzos, las noches furtivas. El rechazo de la rubia, fría y distante, educada para guardar las distancias mientras me miraba el paquete. O los comentarios que le hacia a mi amante la morena “...pues si ni siquiera la tiene grande no se que le ves, te has follado a tios mejores...”

Como ha ido cambiando todo, junto con la decoración del piso, la actitud de ellas, de esa distancia fría, pudor fingido, bata siempre puesta. Cualquiera que nos viera entonces, ocultando las copas para que no vieran lo que habíamos bebido. O las noches que me quedaba “no se como lo dejas a dormir aquí..” gritaban a escondidas en el aseo.”Quien te ha dicho que hemos dormido” respondía ella para escandalizarlas. Y ahora... “¿que tal me sienta este tanga nuevo?” mientras pasean por la casa solo cubiertas por la braguilla mirándose en los espejos y mirando como las miro, porque las miro, lo saben, no las reconocería.

Como no reconozco, casi, las fotos que no veo pero que se que están ahí pues así yo lo quise, fotos de desnudos, de ella, delgada, tímida, elegante. Yo las hice, me empeñe, no fue fácil, nada lo es al principio. Ahora me miran desde la pared como fantasmas del pasado los cuerpos desnudos de mujer. Fotos de grupo que la enmarcan a ella la mas deseada, contrasta la sencillez elegante de sus desnudos con la exhuberancia, digna de revista americana, de sus amigas, que ella me animó a retratar, empujándome al borde del abismo al que me asomo.

martes, 13 de mayo de 2008

Camas, esas damas....


“El que inventó la cama era muy listo, o muy vago”, palabras de un señoriíto andaluz, viejo, cojo, calvo y arruinado, como corresponde, pero con su puntito séneca. En los oídos de un niño quedó grabado, debe ser la edad, cama, ahora es otra cosa.

“Conjunto formado generalmente por una armazón de madera o metal con jergón o colchón, almohada, sábanas y otras ropas, destinado a que las personas se acuesten en él”. Nada de dormir, nada de pereza, una cama es mucho mas, una cama, la cama tiene personalidad, dice mucho de quien la posee, la cama es fiel reflejo de su dueño, la cama es una palabra que nunca va sola.

Cama camera, cama de matrimonio, cama redonda, de hospital, de agua, de hotel, cama nido, cama turca, cama redonda, tu cama, mi cama, nuestra cama. La cama es el altar mayor de los que merecen la máxima atención. Una cama, a la caída de la tarde iluminada por la vespertina luz tamizada por cortinas y persianas; si no, velas, bonitas velas, candelabros, palmatorias, candelas y paravents.

La cama somos nosotros mismos, la cama sabe de nosotros lo que nosotros mismos no quisiéramos saber.

Ensayo 4

Ahora tengo muchos años mas y he visto muchas mujeres desnudas, nunca tantas como quisiera, pero nunca vi así a aquella novieta a la que los pocos años convertían en dulce amante. Aquellas inexpertas caricias, muy lejos de las maravillas que, no hacia mucho, me había proporcionado mi amante venían a mi mente en esta noche cálida de verano. La mente es impredecible.

La vista se acostumbra a la penumbra, en esto la edad también influye alargando el tiempo, como en todo. Dejo caer la vista sobre la inmensa habitación, que ni siquiera la cama tamaño especial, dos por dos, que por sugerencia mía estas locas habían puesto en el antigua salón. Ni el sofá, que también me empeñé en poner para desarrollar allí la famosa escena del mismo nombre, que tanto me costó convencer a mi amante y al que tanto partido le han sacado sus amigas, consiguen llenar por completo. El minibar, la alfombra, el sofá, equipo de música, video, y DVD, completan los caprichos más confesables de mi escenario ideal, a los que mi amante siempre se entregaba con entusiasmo encomiable y sus compañeras de piso con menos disimulo que curiosidad. Como aquella vez que cuando volvieron del fin de semana en el pueblo y se encontraron con un nuevo juego de peqeños cuadros por toda una pared del salón... tardaron unos días en caer en lo de las argollas. O la curiosidad innegablemente femenina que les despertaba el contenido del maletín de cuero, después pequeña caja fuerte y al final cajón de la mesilla.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ensayo 3

Un dormitorio ahora, un picadero hace un rato, una enorme cama baja, con generoso cabezal acolchado en el centro de una habitación, un día salón de este piso antiguo, un día de buena familia y que comparten hoy, mi amante y sus amigas. Un salón donde tiempo ha corrían las niñas y hoy en día se corren otras cosas tres amigas que comparten piso. Curiosa historia la del piso pero no es la que me ocupa. Se rebulle contra mi pecho una carita pecosa envuelta en el mejor sueno. Duerme rendida, satisfecha, saciada. Giro la cabeza, el maldito artefacto japonés me devuelve a la realidad de las cinco de la mañana, no hace una hora que nos abandonamos al sueno. Ese sueno satisfecho que me produce, nos produce a todos los varones y que tanto irrita a las mujeres, sobre todo cuando no están satisfechas ellas también..

Es un pensamiento machista y además no es cierto, se me duerme el brazo pero no me muevo, no quiero mirarla, no quiero despertarla. Es tan bella, jamás he tenido amante igual, quizás si mas hermosa, pero no mejor amante, como cambian los conceptos con los anos. Al filo de los cuarenta y me vuelvo mas exigente con las mujeres. Ella duerme, mueve un poco el brazo, su mano se posa involuntariamente sobre mi sexo encogido que apenas reacciona, de joven...

martes, 22 de abril de 2008

Ensayo.2...

La luz del radio reloj despertador ilumina suavemente nuestros cuerpos, claro, suave, joven el suyo, recio velludo, no tan joven el mío. Si nos viera alguien diría que hacemos buena pareja, si nos viera alguien diría que es una escena de ternura, ella la inspira, si nos viera alguien diría que es obsceno, la rotundidad de nuestros cuerpos desnudos, de los restos, evidentes, de las batallas previas nos delata.

Ensayo...

Es tarde, debe serlo, tarde, temprano, a veces todo esto pierde sentido y uno no sabe que hora es, ni si quiere saberlo. Ni si importa. Si es tarde o temprano depende de para que o con respecto a que, pero cuando estas tendido boca arriba, desnudo, con una cabeza de mujer apoyada sobre tu pecho. No es tarde ni temprano para nada. De joven, cuando esta así me sentía capaz de todo, de mayor cuando estoy así me siento joven.