Cómo afrontar el estrés y la frustración inesperados puede fácilmente marcar la diferencia entre vivir una buena vida y vivir una vida poco saludable. Si se eligen mecanismos de afrontamiento poco saludables como la evasión o la negación, una situación difícil se puede convertir rápidamente en una trágica. Y por desgracia, este error se comete con frecuencia. Por ejemplo, cuando se enfrenta una realidad realmente dura en la vida, la primera reacción podría ser negar la situación o evitar enfrentarla por completo. Pero al hacerlo, de manera involuntaria uno se aferra aún más al dolor que se desea dejar ir, encerrándolo dentro.
Imaginemos que alguien cercano a nosotros está enfermo, y que apoyar a esta persona durante su enfermedad es increíblemente doloroso. Puede que no queramos enfrentarnos al dolor, por lo que lo manejamos evitándolo, buscando maneras de adormecernos con alcohol y comida en exceso. Y por consiguiente, también nosotros enfermamos físicamente mientras el dolor sigue enquistándose dentro.
Si
notamos que tenemos un comportamiento similar, tal vez sea momento de hacer una
pausa, admitir ante uno mismo que se está afrontando la situación evitando
enfrentarla, y luego cambiar hacia un enfoque de afrontamiento más eficaz y
saludable, como usar las afirmaciones correctas para ayudar a calmar la mente y
abrirla.
Cuando
se enfrentan las dificultades con una actitud de apertura, a los sentimientos y
emociones dolorosas que se tienen, se descubre que no es cómodo, pero aún así se
puede estar bien. La apertura significa que no se decide de inmediato que esto
será solo una experiencia horrible; significa que se admite que realmente no se
sabe cómo será el próximo paso y nos gustaría entender toda la verdad del
asunto. (No siempre se acaba sabiendo)
Hay
muchos beneficios en el afrontamiento efectivo. Afrontar no es una práctica
fácil y no digo que lo sea, lo que sí sugiero es que vale la pena intentarlo. La
práctica de afrontar de manera efectiva permite encontrar mejores formas de manejar el
flujo continuo de eventos inesperados e incontrolables de la vida.
Ante
una tarea más difícil de lo que se esperaba, en lugar de huir, se puede aceptar y ver cómo se siente estar incómodo y
abrumado, y aun así tomar acción.
Una
interacción con alguien a quien amamos nos enoja o frustra. En lugar de desquitarnos con un ser querido
cuando estamos molestos con él, podemos sentarnos en silencio con sentimientos difíciles y simplemente estar
abiertos a lo que se siente al experimentarlos. Y luego, una vez que se haya
tenido un momento para respirar, se puede ver cómo es tratar con compasión a
alguien a quien se ama y con quien también se está molesto. Intentar entenderlo
en lugar de simplemente juzgarlo en su peor momento.
Los
antojos poco saludables abruman de
repente; se puede tener tendencia a ceder a antojos poco saludables como el
alcohol y los dulces para sentir consuelo cuando se está estresado. También se puede
uno sentar con estos sentimientos y estar abierto a ellos, y luego ir
construyendo gradualmente rituales diarios positivos para afrontarlos de manera
más saludable, dar paseos, meditar, hablar con alguien sobre tus sentimientos,
escribir en un diario o en un blog, repasar las afirmaciones correctas etc.
Lo
importante es entender es que al aprender a sobrellevar las cosas internamente
de manera más eficaz, se está mejor preparado para manejar cualquier cosa que
la vida presente. Porque, al final, el mundo es como uno es, lo que pensamos,
lo vemos y, en última instancia, nos convertimos en ello.






