jueves, 27 de noviembre de 2008

Vocación

Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión, en fin, a veces esto es duro, mejor lo coloquial, inclinación a cualquier estado, profesión o carrera.

Con los niños es fácil:

El niño entretenido, acusón, chismoso y aficionado a escuchar las conversaciones, quiere ser policía.
El que se mete los dedos en la boca y en la nariz, ingeniero de minas.
El que rompe los juguetes para ver lo que tienen dentro, sabio.
El pide gollerías y no quiere estudiar, político.
El que lo rompe todo y pega a los chicos y da besos a las chicas, militar.
El que miente mucho, novelista.
El que rabia y patalea cada cinco minutos, quiere ser yerno….
Etc, etc…

Con las niñas, como siempre, es más difícil.

lunes, 17 de noviembre de 2008

La mansión....



Una mansión es una vivienda suntuosa y de grandes proporciones. Suele ser un edificio aislado, con jardín propio y dotado de grandes comodidades. A menudo se les conoce por los nombres de sus inquilinos, siendo la mansión una muestra de riqueza y de reputación social.

Las mansiones se han caracterizado también por sus grandes y exuberantes jardines. Una mansión siempre tiene jardín, menos en algunos casos en los que las mansiones están en las ciudades y tienen un espacio tan reducido que no pueden tener jardín.

Siempre me han fascinado las mansiones, vacías, si, vacías, deshabitadas. Grandes edificios con largos pasillos que enlazan enormes estancias desiertas. Una gran mansión recientemente abandonada, como si acabase de caer una bomba de neutrones, como si hubiera llegado la guerra de los mundos y los humanos hubieran abandonado precipitadamente sus posesiones.

No se de donde viene esta idea, seguramente alguna psicóloga enteradilla desmenuzaría mi mente con su “Bic” y lo justificaría con alguna frustración sexual de mi infancia. No se si Freud trató algo del asunto, pero, allanándole el camino a la psicoanalista con gafas, diré que esos enormes edificios vacíos si que tienen un importante componente morboso para mi.

El atractivo de lo vacío, ese pequeño punto de eco, un ligero olor a cerrado, entrar en una casa vacía de la mano de una mujer, ese sentirse pequeño, ese buscar la cercanía del otro para confortarse….

No hay muchas oportunidades de visitar edificios vacíos, pero siempre que lo hago me vienen estas sensaciones ¿alguien se viene?


jueves, 13 de noviembre de 2008

Maneras de vivir



No se si estoy en lo cierto
Lo cierto es que estoy aquí
Otros por menos se han muerto
Maneras de vivir.



Tarde de nostalgia, el otoño, las hojas caídas, la edad o el volver a casa, no se lo que ha sido lo que ha traido a mi cabeza esta letra de mi juventud. No es un ejemplo de lírica castellana, pero es un icono de mis años mozos, transmite una iea primaria de supervivencia, un instinto primario que siempre nos acompaña.



La cerveza tambien es icono de mi juventud, como otras cosas...jejejeje Se ve que hoy no estoy politicamente correcto, me viene pasando los ultimos años...


Mas iconos de juventud, jodó con la nostalgia, lo de la pizarra no lo puedo resistir, ejerce sobre mi una fascinación inexplicable, de hecho incluso la uso.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Libando



Abeja currando, trabajando, trabajándose a la flor o trabajándose la flor, pero trabajando. Sacándole a la flor su néctar, algo esencial para ella, su razón de existir. Economía extractiva que dirían muchos, otros dirían que explota a la flor, le saca el néctar y no le da nada a cambio. Hay quien diría que es una actitud egoísta por parte de la abeja.
La abeja no lo sabe, la flor quizá tampoco, pero la abeja es parte fundamental en la polinización que asegura la fecundación de la flor y el nacimiento del fruto. Sin saberlo al aprovecharse de la flor, al tomar algo de ella, la está beneficiando, favoreciendo.

Al pedir, al requerir algo de alguien le estamos, cuando menos, dando la ocasión de ser generosos, algo que mucha gente apreciaría, pues no tiene esa oportunidad habitualmente o no, puede que, como la flor, en ese momento no lo aprecie, pero no por eso el pedir deja de ser un acto valioso.

Trabajemos el libar, no nos importe que la flor a veces no nos comprenda, el tiempo y la naturaleza nos darán la razón

domingo, 9 de noviembre de 2008

Eses...

Solo, rodeado de un universo oscuro y posado sobre una base inestable.
Sereno, admirando la oscuridad que me rodea, que es oscuridad para mi porque no distingo mas allá de las sombras, pero no me inquieta.
Soportado, sobre una base inestable, pero base.
Sentado, a la puerta de mi casa, no espero ver pasar el cadáver de mi enemigo.
Sentido, alerta, despierto, atento a la vida, dispuesto a volar a por ella.
(lo que hace el cinzano..)

jueves, 6 de noviembre de 2008

Ostras!! Que moreno...(Batallita autobiográfica)

Ostras!! Que moreno.. Exclamación que sale del alma y de la garganta, cuando menos, de mi acompañante….(jo! como ha quedado esto…) me explico.

Sitúese el lector o lectora en una apacible mañana invernal y Sevillana, mas lo segundo que lo primero, claro, una de esas mañanas con solecito, con día libre entre semana, con 170 cms de señorita (canela en rama oiga) a mi lado y a la hora del aperitivo, en Sevilla, no digo mas…o si. Deambulábamos por las callejuelas del centro, no se siquiera si tienen nombre, de bar en bar, dejándonos llevar por las risas y el cachondeito propios de la media docena de vinos en el cuerpo, empapándonos del buen tiempo y el duende de esta ciudad, donde nadie nos conoce.

Risas, azoros, galanterías, chascarrillos…solecito, finos, esa cinturita, esas columnas de mármol que la sujetan, esos ojos que se ríen, esos labios que insinúan y esa promesa en la piel… ¿me explico?
En esto que la niña se gira hacia un transeúnte (o un peatón mismamente) y suelta “Ostras!!Que moreno..”.
Disimuladamente, pero no mucho, me vuelvo a mirar al interfecto, señoriíto andaluz, joven alto, moreno, con pelo y con ricitos a lo Bertín Osborne, camperas y chaqueta de ante, que devuelve con la sonrisa el cumplido de señorita…

Siento dentro de mi hervir la sangre, crecer la furia española, el orgullo comanche, toca a degüello corneta!! Desperta Ferro!! Aquí va a haber hondonadas de ostias!!….pero picha! antes de desenvainar me vuelvo y la miro. La miro como yo miro a una mujer que me gusta, la miro, como a ella le gusta que la mire, esas pupilas, grandes, marrones, esos labios entreabiertos, esos dientes blanquísimos, ese vacile esa gracia, ese arte ese poderío….la miro, y en vez de a el con celos, levanto una ceja y me aplico a ella, con celo. ¿Me explico? Lo que hace una puñetera ese…

Y ustedes ya saben, galanterías, requiebros, que si que cosa mas linda, que si la raja de tu falda, que si el canalillo de tu escote, que si ojos negros tienes, que si no es verdad ángel de amor, que si gacela mía, que hay que ver como eres ¿Cómo soy?...…

Entra la noche por la balconada de la habitación del hotel, dulce hotel sevillano donde los halla, las prendas del amor esparcidas por el suelo, la desnuda curva de su cadera el sugerente valle de su cintura en la revuelta cama, (“..kin zai, para usté mi arma y que la disfrute..” que dijo el bombón de recepción) yo en pié, apoyado en el alfeizar mirando la luna, levanto la copa, jamón y fino para reponer lo que siesta ha concedido y afrontar lo que la noche promete, y brindo “va por ti moreno”, te debo una.
He dicho.

martes, 4 de noviembre de 2008

Otoño


Diga lo que diga la astronomía, no es otoño hasta que no hay castañas, de niño era uno de esos rituales que recuerdas y mantienes toda la vida. Para los santos, castañas, mi tía Carmen, viuda sin hijos de luto perpetuo, personaje mas que persona, era la encargada del puntual suministro. Mas adelante, con algún intervalo adolescente, tomó el relevo mi suegra, desafiando dietas y regimenes, hoy me las he comprado yo, quizá eso explique muchas cosas, pero ahora voy a comerme unas castañas y ya pensaré en ello.


El otoño es la estación de las cosechas de, por ejemplo, el maíz y el girasol. En literatura el otoño, en sentido figurado, representa la vejez. Durante el otoño, las hojas de los árboles caducos cambian y su color verde se vuelve amarillento y amarronado, hasta que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. La temperatura comienza a ser un poco fría, pero todavía salen días de solecito que resultan de lo más agradable.

El otoño, una estación con el encanto de lo decadente, con el sabor de la madurez, tiempo de transición. Una vez, una noche de otoño cualquiera muchos años ha, no recuerdo si acabando la segunda botella o empezando la tercera, una vieja amiga me dijo que el otoño es una mujer con pasado y un hombre futuro.
“In vino veritas”.